La Luna, seguramente para muchos es solo un satélite natural de la Tierra, pero bien es cierto que nuestra sociedad se basa en significados y simbolismos; y para mí, la luna marca mi escencia de vida puesto que la traigo en el nombre, el apellido y en el ciclo natural de mujer...
DL
Libros
lunes, 28 de febrero de 2011
La fe y las montañas
[Minicuento. Texto completo]
Al principio la Fe movía montañas sólo cuando era absolutamente necesario, con lo que el paisaje permanecía igual a sí mismo durante milenios. Pero cuando la Fe comenzó a propagarse y a la gente le pareció divertida la idea de mover montañas, éstas no hacían sino cambiar de sitio, y cada vez era más difícil encontrarlas en el lugar en que uno las había dejado la noche anterior; cosa que por supuesto creaba más dificultades que las que resolvía.
La buena gente prefirió entonces abandonar la Fe y ahora las montañas permanecen por lo general en su sitio. Cuando en la carretera se produce un derrumbe bajo el cual mueren varios viajeros, es que alguien, muy lejano o inmediato, tuvo un ligerísimo atisbo de fe.
Augusto Monterroso
martes, 22 de febrero de 2011
En tiempos de temor...
...en tiempos de temor o de inmensa zozobra hay momentos en que la mente espera, como para una revelación, mientras una madeja de calma se teje sobre el pensamiento; es como un sueño, o un trance sobrenatural; y durante esta tregua uno se percata de esa fuerza de razonamiento sereno...
*Fragmento del cuento "Miriam" de Truman Capote.
domingo, 20 de febrero de 2011
Los Heraldos Negros
Comenzaremos por compartir un poema grandioso y desgarrador de uno de los grandes de la literatura latinoamericana y sin duda mundial.
*Poesía Completa. Edición, prólogo y notas de Ricardo Silva-Santisteban. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú. 1997.
Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé.
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé.
Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.
Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.
Y el hombre... Pobre... pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como un charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes ... Yo no sé!
César Vallejo
*Poesía Completa. Edición, prólogo y notas de Ricardo Silva-Santisteban. Lima: Pontificia Universidad Católica del Perú. 1997.
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